
Para entender "La Alianza" hay que remontarse atrás en él tiempo. Este complejo fabril siempre ha sido testigo de todo cuanto ha sucedido en el casco histórico, creciendo y evolucionando junto a él.
Una pequeña aceña situada en la azada del Tarajal, que con el paso de los años se convirtió en molino, más tarde en fábrica de harinas y por último, en empresa harinera e hidroeléctrica.
